MISERICORDIA. APROXIMACIÓN TEOLÓGICA Y PASTORAL

MISERICORDIA. APROXIMACIÓN TEOLÓGICA Y PASTORAL
Ficha técnica
Editorial:
CARITAS ESPAÑOLA
Año de edición:
Materia
Pastoral
ISBN:
978-84-8440-613-6
Páginas:
177
Encuadernación:
Rústica
Disponibilidad:
Disponible en 2 semanas
Colección:
CORINTIOS XIII

13,30 €
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Ante la importancia significativa del gran acontecimiento del jubileo de la Misericordia, los responsables de la revista Corintios XIII hemos visto conveniente ofrecer a los lectores un comentario tanto de este evento como de la bula Misericordiae vultus (MV), proclamada por el papa Francisco. Firmada el 11 de abril, domingo de pascua de la misericordia y dirigida a «cuantos la lean: con deseo de gracia, misericordia y paz», esta bula está compuesta de 25 números.El jubileo es un tiempo para exultar de gozo porque Dios es misericordioso. Es el ser humano en su integridad quien salta de gozo como María al conocer que Dios ha puesto su mirada en ella. El jubileo ha de vivirse por tanto con el cuerpo y con el espíritu, con una vida intensa de relación con la familia, con la creación, con la sociedad con uno mismo. Se ha de vivir con una antropología eclesial donde la capacidad humana del sacerdocio, la profecía y la realeza se hagan realidad: oración, anuncio y generosidad han de ponerse en funcionamiento en su dimensión vertical y horizontal. La misericordia se vuelca especialmente en los pobres y excluidos, que son los destinatarios de las palabras del Evangelio y que nos recuerda Francisco: No a una economía de la exclusión (cf. Evangelium Gaudium 53); no a la nueva idolatría del dinero (cf. EG 55); no a un dinero que gobierna en lugar de servir (cf. EG 57); no a la inequidad que genera violencia (cf. EG 59). Esto significa la opción preferencial por los pobres del Evangelio y que manifiesta la misericordia de Dios hacia los más débiles, empobrecidos e indefensos. La falta de misericordia es no reconocer a nuestro prójimo, lo que conlleva un pecado de omisión, pues es de justicia curar las heridas con aceite y vino, y vendar al necesitado, tal como hizo el samaritano, pese a sus diferencias religiosas con los judíos. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él (Lc 10:25-37). Jesús concluye de modo imperativo: «Vete y haz tú lo mismo».

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